lunes, 25 de noviembre de 2019

La cooperación interbibliotecaria, un camino hacia el intercambio de información


Tradicionalmente las bibliotecas han sido, instituciones dispuestos a cooperar entre sí, ya sea  compartiendo experiencias, recursos, o en proyectos comunes. Una de las características de la bibliotecas modernas, es la cooperación, mediante consorcios ya que muchas veces los productos o servicios  propios de una biblioteca no  bastan para satisfacer las necesidades informativas del usuario, de ahí la necesidad de contar con recursos o servicios para complementar.

El término cooperación bibliotecaria describe cualquier actividad que dos o más bibliotecas o cualquier tipo de unidad de información, realizan de forma conjunta con base a acuerdos, buscando metas comunes, tanto así que se llegan a crear estructuras formales, incluso de tipo legal, y de trabajo en conjunto (que incluyen alguna forma de autoridad) con la ejecución de actividades operativas y de planificación en base al conjunto de misiones y objetivos acordados (Termens, 2005)




La necesidad optar por la cooperación por parte de las bibliotecas, parte de la idea de que una biblioteca por si misma biblioteca puede tener dificultades para afrontar las inquietudes informativas de todos los usuarios, y el intercambio de recursos  informativos  es una herramienta muy útil para resolver dichas necesidades.

Para Navarro y Viñas (2011), el  principal objetivo de la cooperación bibliotecaria es funcionar de una forma más eficiente, sacando el mayor rendimiento de los recursos, y enumera las diferentes razones por las que las bibliotecas actualmente están trabajando de forma compartida, algunas de ellas son:

• El ahorro en los costos de las adquisiciones y la prestación de los servicios.
• La mejora de los servicios (un ejemplo podría ser el préstamo interbibliotecario).
• El aumento del nivel de calidad de la biblioteca.
• El fortalecimiento de la imagen que se tiene de ellas.
• La ayuda profesional, donde se pueden consultar a las restantes bibliotecas y ayudan de esta manera en la toma de decisiones. 

 Las ventajas que reporta la cooperación, a parte del ahorro económico, están el hacer la biblioteca más visible en su entorno, el fomento del trabajo en equipo, la eficacia en general y la posibilidad de compartir riesgos y errores.

Con la aparición de la información electrónica y su comercialización las prácticas de cooperación se han visto reforzadas. Termens (2010) afirma que las bibliotecas se asocian en forma de consorcios para negociar mejor los nuevos contratos, tener acceso a paquetes documentales que de forma individual no podrían, reclamar financiación especial para la transición hacia la documentación digital, y para darse soporte técnico mutuo. Este fenómeno se ha desarrollado sobre todo entre las bibliotecas académicas porque es en éstas donde la incorporación de la documentación digital se ha iniciado antes y donde lo está haciendo con una mayor importancia. 
De esta forma, la adquisición de recursos electrónicos por parte de los consorcios suele ser realizada mediante licencias de acceso a colecciones completas o partes. Pero en términos generales la adquisición conjunta de un número de ejemplares suele ser más provechosa en términos económicos. Por todo esto, además de los beneficios que el acceso remoto a estas colecciones.


Referencias bibliográficas:


Navarro, S. y Viñas, M. (2011) La cooperación bibliotecaria y las redes bibliotecarias. II Jornada de intercambio y reflexión acerca de la investigación en bibliotecología. Universidad Nacional de la Plata. Recuperado de: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/trab_eventos/ev.925/ev.925.pdf


Termens, M. (2005). Los consorcios, una nueva etapa de la cooperación bibliotecaria. El profesional de la información, 14(3), 166-173


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