Tradicionalmente las
bibliotecas han sido, instituciones dispuestos a cooperar entre sí, ya sea compartiendo experiencias, recursos, o en proyectos
comunes. Una de las características de la bibliotecas modernas, es la
cooperación, mediante consorcios ya que muchas veces los productos o servicios propios de una biblioteca no bastan para satisfacer las necesidades
informativas del usuario, de ahí la necesidad de contar con recursos o
servicios para complementar.
El término cooperación
bibliotecaria describe cualquier actividad que dos o más bibliotecas o
cualquier tipo de unidad de información, realizan de forma conjunta con base a
acuerdos, buscando metas comunes, tanto así que se llegan a crear estructuras formales,
incluso de tipo legal, y de trabajo en conjunto (que incluyen alguna forma de
autoridad) con la ejecución de actividades operativas y de planificación en
base al conjunto de misiones y objetivos acordados (Termens, 2005)
La necesidad optar por la
cooperación por parte de las bibliotecas, parte de la idea de que una
biblioteca por si misma biblioteca puede tener dificultades para afrontar las
inquietudes informativas de todos los usuarios, y el intercambio de recursos informativos es una herramienta muy útil para resolver
dichas necesidades.
Para Navarro y Viñas
(2011), el principal objetivo de la
cooperación bibliotecaria es funcionar de una forma más eficiente, sacando el
mayor rendimiento de los recursos, y enumera las diferentes razones por las que
las bibliotecas actualmente están trabajando de forma compartida, algunas de
ellas son:
• El ahorro en los costos
de las adquisiciones y la prestación de los servicios.
• La mejora de los
servicios (un ejemplo podría ser el préstamo interbibliotecario).
• El aumento del nivel de
calidad de la biblioteca.
• El fortalecimiento de la
imagen que se tiene de ellas.
• La ayuda profesional,
donde se pueden consultar a las restantes bibliotecas y ayudan de esta manera
en la toma de decisiones.
Las ventajas que reporta la cooperación, a parte del ahorro económico, están el hacer la biblioteca más visible en su entorno, el fomento del trabajo en equipo, la eficacia en general y la posibilidad de compartir riesgos y errores.
Las ventajas que reporta la cooperación, a parte del ahorro económico, están el hacer la biblioteca más visible en su entorno, el fomento del trabajo en equipo, la eficacia en general y la posibilidad de compartir riesgos y errores.
Con la aparición de la
información electrónica y su comercialización las prácticas de cooperación se
han visto reforzadas. Termens (2010) afirma que las bibliotecas se asocian en
forma de consorcios para negociar mejor los nuevos contratos, tener acceso a paquetes
documentales que de forma individual no podrían, reclamar financiación especial
para la transición hacia la documentación digital, y para darse soporte técnico
mutuo. Este fenómeno se ha desarrollado sobre todo entre las bibliotecas académicas
porque es en éstas donde la incorporación de la documentación digital se ha
iniciado antes y donde lo está haciendo con una mayor importancia.
De esta forma, la adquisición de recursos electrónicos por parte
de los consorcios suele ser realizada mediante licencias de acceso a
colecciones completas o partes. Pero en términos generales la adquisición
conjunta de un número de ejemplares suele ser más provechosa en términos
económicos. Por todo esto, además de los beneficios que el acceso remoto a estas
colecciones.
Referencias bibliográficas:
Referencias bibliográficas:
Navarro, S. y Viñas, M.
(2011) La cooperación bibliotecaria y las
redes bibliotecarias. II Jornada de intercambio y reflexión acerca de la
investigación en bibliotecología. Universidad Nacional de la Plata. Recuperado
de: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/trab_eventos/ev.925/ev.925.pdf
Termens, M. (2005). Los
consorcios, una nueva etapa de la cooperación bibliotecaria. El profesional de la información, 14(3),
166-173


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